Sobre una obra llamada tutorial de maquillaje Por Diego Ramírez
LABIAL Y POLVO: LA IMAGEN DE TODA UNA MUJER
ANDRO ARTS constituye más que una exposición de arte cuya escena es una sala medianamente visitada, una puesta en escena para revelar algo del ‘sexo del otro' y algo de las posiciones subjetivas de, valga la cacofonía, los sujetos que son ‘artistas'. Ellos han invitado y difundido la exposición y han logrado un buen número de asistentes a la inauguración de anteanoche 14 de agosto a pesar de que la gente tenga otros intereses un viernes luego de las seis de la tarde, justo cuando la exposición dio apertura. Yo personalmente fui invitado por Gabriel Marín Echeverri que es uno de los miembros del Movimiento LGBT de la ciudad de Pereira y, por supuesto, uno de los expositores de ANDRO ARTS, precisamente uno de los expositores que atrapó, o por lo menos a mi, con su creación "Tutorial de Maquillaje" y en general con su puesta en escena, con su puesta en ‘performance.
Ahora ¿De qué se trató esa puesta en performance "Tutorial de Maquillaje"? Pues bien, no se exactamente de que se trató y menos si le apuntamos al desconocido objetivo del autor, pero tengo mi opinión sobre lo que vi, sobre lo que el autor dejo allí revelado del sexo, del otro (Otro), de la imagen, de los velos llenos de perversión, del goce y, sobre todo, de la cosmética que allí presto sus oportunos servicios a los desordenes mas imaginarios de un personaje excedido y extravagante y, puede que alucinado, en cuya escena la genitalidad es una pregunta y no un hecho.
Ahora, una construcción como el performance de Gabriel Marín Echeverri deja mucho al entendimiento de quienes pensamos constantemente asuntos como la sexualidad, el cuerpo y el amor, asuntos que tocan la inteligencia de la seducción y la locura, del goce y, sobre todo del deseo; deja mucho que pensar de lo que se entiende por cuerpo e imagen y los servicios que la cosmética presta dentro de esta relación. La exposición deja mucho que pensar con relación a la locura y a los imperativos que en ella desarreglan la imagen de quien se mira en el espejo y no ve, no encuentra, no reconoce o, puede ser que reconoce algo que paradójicamente no se conoce, es algo del orden de una experiencia enigmática...
En el televisor a blanco y negro yo vi, no se el resto de los espectadores, lo siguiente: un hombre...no, era una mujer...no, tampoco eso, lo que se veía era La-mujer. Ella se miraba como a un espejo, que bien podría ser el lente de la cámara, que bien podría ser el ojo del observador como un Otro, es decir de quien grababa pero que, seguramente, no estaba allí. Ella se despojaba de algunos objetos que llevaba puestos, se quitaba un sombrero y luego se despeinaba, se iba des-haciendo, se iba fragmentando, iba siendo ella en dimensiones de la fragmentación. Se sacudía y sonreía, se quedaba por momentos quietita y fascinada con la imagen, posaba de vez en vez a quien parecía verla pero que, seguramente, era sólo un espejo con su reflejo...o sólo una lente, la de la cámara que graba el horror en que aquel personaje se realizaba. No estoy seguro de si era Nayla Adalid ese personaje, de si era ella, la misma de los bares gay y la marcha del orgullo gay de hace un año largo; no estoy seguro y, si lo fuera...entonces ha quedado revelada.
A veces el personaje se notaba como inconforme con la imagen que seguramente el espejo le devolvía, espejo del que debemos dudar pues seguramente era el lente de una cámara que grababa, o eran nuestros ojos que veían aquello que nos despojaba de cualquier concepto para entender, parecía en un principio una bella actuación irrepresentable. Ella tomaba cosméticos para maquillarse, lo hacia compulsivamente y luego, lo exageraba y tocaba los limites de su cara encontrando, como dice la canción, "una poca de gracia".
Ante el espejo encontraba el desarreglo, ante el espejo su ser se encontraba ausente y desparpajado y su único recurso era intentar reparar la imagen desarticulada que mostraba el espejo, la imagen que con polvo y labial podría repararse, pero era un reparado en el limite del goce, es decir, de lo que no sirviendo para nada es después de todo la satisfacción más mortífera. El color rojo del labial que ella usaba por fuera del margen de su boca...una margen bastante amplia, era un color que se tenía que deducir bien o mal porque con la pantalla a blanco y negro no se podría saber; ese color de labial se regó compulsivamente por su cara, que además estaba ya empastelada por el polvo...era una ‘cara polvorienta'.
Luego de retocarse infinidad de veces y regar sobre su cara el 'colorete', intentaba una sonrisita ante el espejo y parece advenir la satisfacción, pero luego intenta más y más...y encontraba allí la locura de no cuadrar o armar lo que veía, de no lograr una imagen unificada que requería ver, pues, al parecer el rompecabezas de su propia imago más que disperso estaba incompleto y el personaje, Nayla Adalid, a falta de no encontrar tales fichas ya perdidas encontró la locura.
Necesitaba más de todo, mas polvo y más de tanto, necesitaba las imágenes que reconstruir...era su cara la protagonista de la locura y los cosméticos eran su único recurso, inválido después de todo, un recurso pobre e...impotente para arreglar lo desordenado, es decir, para ordenarlo. Pero el orden de los cosméticos fallaba y tal fracaso era notificado por la compulsión exacerbada del maquillarse...llenarse...ordenarse. Nada se lograba con eso, el único fin fue mostrar más la imperfección de la imagen en cuestión y la ansiedad alocada que le causaba no configurarse un cuerpo que al aparecer frente al espejo dejara por lo menos la sensación de estar unificado.
Pero ahora...hay elementos que ubican varias cosas que constituyen la actuación de La-mujer que ‘actúa' su propio desarreglo imaginario allí adentro de la pantalla. En primer lugar llamo la atención sobre la imagen, que como he dicho se reporta desarreglada, fracturada para ser más exacto, pues su compulsión con el maquillaje es sólo una tendencia y un intento por repararla, pues, ella está ‘desordenada', está fracturada. Nayla Adalid, desconsolada se afana y acelera su ritmo para maquillar lo que parece que no le gusta y esa, como para todos, es la función del cosmético: intentar -porque es sólo un intento- reparar el desorden de un cuerpo que aparece dramáticamente expuesto en el espejo. Ella no logró reparar nada, pues seguía quitando cosas de sí misma; se quitó las pestañas y el sombrero también, y, como si fuera poco, se rayaba la cara con un labial...se llenaba de ‘polvo' la cara.
El labial es un símbolo fálico (del pene) frente al que ella sonríe y con el cual ‘empapa' su cara, es un símbolo al que ella sin saberlo seduce y llama desesperadamente...ella en esa escena hace un claro llamado al falo cuya función es ser una ley de fuerza mayor que regule, por supuesto, tanto caos. Vemos como ella asume una posición frente al falo, al pene (evocado por el labial) masculino, como mujer. Ella le sonríe y luego lo pone en su cara, se pinta y goza, sexualmente por su puesto, regando el labial por doquier. Ahora se que es La-mujer, la que precisamente busca a los hombres a titulo del falo que ellos poseen no para gozar de él sino para ser gozada por él. Ella se ubica como el objeto del goce sexual del Otro que tiene el falo.
El polvo ha llenado su cara, tapado sus rastros y sigue sin ordenar nada...ella se sacude locamente y tiembla, ella se convierte en ‘objeto' de quien la ve, de quienes la ven y la vemos, de quienes se posan delante suyo como si fueran el espejo en el que ella cree mirarse. En realidad ella goza sexualmente mientras su sexualidad esta en vilo, mientras con el vestido, el velo, el labial y el polvo vela, cubre o tapa la presencia de un falo con el que no se sabe hacer nada y entonces se pregunta ¿Qué hago con él? ¿Lo pongo como el labial en la cara?
Cubrir el falo, que no por estar tapado deja de existir, es tratar de estar completo, de ser La-mujer a la que nada falta. El labial que toma en sus manos es el falo que esa mujer quiere tener y...empaparse con él es rociarse con el falo y ser gozada por él. En el personaje del video-performance emerge La-mujer, emerge el encuadre de la "feminidad fálica" que es una feminidad llena, es decir, de la mujer completa, la mujer con falo que posee la posibilidad de ser una mujer para todos los hombres, de ser y estar para el espejo que la ve y goza de ella sexualmente como un objeto de goce, devolviendo una imagen femenina de la que, pese a todo, se sospecha una imperfección...pues, en esa figura femenina no falta nada, al contrario sobra algo: el falo, que oculta con el ademán de mujer-toda, de mujer loca. Sin embargo ella pensará: ¡es mejor que sobre y no que falte!
Y es necesario saber que La-mujer no existe porque lo que existe son Las-mujeres y eso quiere decir que toda mujer, como todo ser humano, es incompleto, se supone y puede que se sepa en falta, vacío...imperfecto y nunca completo. La-mujer del video está, por el contrario, completa y ‘completamente' loca...se llena con el falo que esta por ahí oculto, el falo que el autor supo representar poniendo en las manos del personaje un labial que se ‘viene' en la cara de Ella, La-mujer del TV a blanco y negro que goza sexualmente pero que se atormenta alucinada frente al espejo que ‘ingrato' le retorna la imagen de un cuerpo molesto, que necesita mas y mas maquillaje para estar ‘como debe'.
Alucinada parece todo el tiempo y ¿esa locura qué? ¿Qué dice y qué manifiesta? Esa locura de esta mujer-toda...de la que sospechamos por ahí su sobrante: el falo, es una locura causada precisamente por el hecho de ser una mujer-toda...y es que las mujeres, para saber, nunca son ‘toda' porque siempre están incompletas pese a sus escapes de la ley del falo. Es una locura que demuestra como se goza cuando emerge La-mujer, pues, ésta goza siendo todo para los hombres...la del video es esa, la de todos los hombres, es la femenina, grande, La-Madame y poderosa, la que el espejo desea ver y la que todos deseamos ver, así sea en un TV a blanco y negro...
Por, Diegho Ramírez.
A Gabriel Marín Echeverry
"Gracias por tu invaluable punto de vista: revelador y revelado. Gracias por decantar del arte las palabras de un ser que se puede escribir"
Con cariño,
Diegho Ramírez
Fotografía de Andrea Rendón



oscar salamanca dijo
me perdí el espectaculo, por eso me gustaría ver el video a ver si las disquisiciones sicologicas aciertan ( ya sabemos que no) en un algo llemado significado del arte
20 Agosto 2009 | 05:06 AM